No imagino viviendo otra vida

Muchos hablan, pocos entienden. El fútbol y el básquet no son simplemente un placer. A veces exigen distancia y generan nostalgia. Sus protagonistas analizan el fenómeno de la migración deportiva.

“Soy un jugador de pensión: vos te levantás con la voz de tu vieja, a mí los pibes me ponen cumbia en la oreja; vos dormiste solo o con tus hermanos; yo tuve que aprender a hacerme hermano de una banda; vos salís y volvés a tu casa cada día, yo voy cada  meses; vos contás si te faltan 2 o 3 días para salir el finde, yo cuento las semanas que faltan para el día del Padre, de la Madre; a vos tu mamá te da un beso cada día, a mí a veces me llora por teléfono; a vos tu mamá te cocina como sólo ella sabe, en cambio mi dieta la armó para todos una nutricionista; a vos tu viejo te reta, te abraza o te dice cómo hacer, a mí me va a buscar cada 2 meses a la terminal; a vos te piden que estudies; a mí, que estudie, entrene, vaya al gimnasio y me acueste sin salir; a vos cuando estás mal, todos van a consolarte; a mí cuando estoy mal, son los pibes los que cierran la puerta de mi pieza y me hablan para que no afloje. Pero ¿sabés qué? No me imagino viviendo otra vida porque yo elegí ser jugador…”

Esto lo publicó Adrian Mora, oriundo de Río Negro y jugador de Villa Mitre, hace unos meses en su muro de facebook. Él es consciente de lo difícil que es estar lejos de los suyos y tener que pelearla solo, o con la banda como dice. Sin embargo, son esos kilómetros los que lo hacen valorar el esfuerzo de cada día para llegar con aire al domingo, ponerse los cortos y salir a la cancha. No es fácil su vida pero sabe bien que nadie dijo que sería simple sino que al final habría valido la pena transitarla. Y mientras él reflexiona y crece lejos de su familia, otros tantos recorren su camino.

No es cuestión de ciudad, club y compañeros, es cuestión de vida. Estar en un club del interior es tan difícil como habitar las instalaciones de alguno de los equipos “grandes” de nuestro país. Y a este aspecto hace referencia Franco Franzino (ex La Armonía y Olimpo) al hablar de su trayectoria. Cuenta que en su paso por Lanús, notó diferencias con nuestra localidad porque “la mayoría de los chicos de las inferiores ya son profesionales, reciben un sueldo, y están rodeados de nutricionistas y psicólogos.” Sin embargo reconoció que, pese a los prejuicios, hay tan buenos jugadores allá como acá, y que en elencos de Primera es tan difícil la separación de los padres como en cualquier otro club. Además resaltó que la vida no es tan ideal como muchos creen, ellos también pasan necesidades y son víctimas de la inseguridad, motivo que generó el retorno a su ciudad natal (sufrió un asalto en la pensión). Hoy en Independiente su madurez es otra y enfrenta la posibilidad como una responsabilidad. Extrañar a los amigos y a la familia es algo que no puede evitar, pero pese a todo no quiere desaprovechar esta segunda chance que se le presentó.

Rescata el trato que recibió en Bahía y muestra su deseo de regresar en un futuro, aunque cuenta que en Avellaneda la vida también es grata: “vivo con Pizzini y estar con él hace que todo sea más llevadero, estoy muy contento. Es un privilegio estar en un club grande como Independiente, no me puedo quejar de nada.”, declaró Franzino.

También valora la parte humana, como lo hace con sus anteriores clubes, y se muestra feliz por el apoyo que recibe. Estar con el entrenador Dante Mircoli, campeón del mundo con el “Rojo”, y recibir el aliento de Gabriel Milito y Ricardo Bochini, máxima figura de la institución, no es poca cosa. Es su sueño, por eso resiste…

¿Qué sucede con el básquet?

Aunque el deporte en general alberga a chicos de condiciones económicas muy disimiles a otras prácticas, los sentimientos afloran a flor de piel cuando una despedida se acerca. No es fácil para los chicos, ni para los padres, es parte de una decisión.

Matías Cháves, actual jugador de Bahiense del Norte y con paso por Alma Junior de Esperanza (a 20 km de Santa Fe), cuenta que pasó cuatro meses lejos de su ciudad. “Se hace duro estar tan lejos de todos, de la familia, los amigos, los conocidos y disfrutar de las cosas que haces siempre”. Eso es un poco lo que contrarresta irse afuera, pero a pesar de eso es una experiencia positiva”, expresó el basquetbolista al recordar su paso por Alma Juniors. De ese momento, rescata la organización del club, los compañeros con los que convivía en un departamento otorgado por la entidad, como así también el pueblo Esperanza, que garantiza mayor seguridad que Bahía Blanca, según su opinión. Pero lo más lindo de todo es lo que le quedó, los vínculos. “Con los dos chicos que estaba en el departamento hice una gran amistad. Salíamos, íbamos un poco a recorrer la zona, un día a Paraná, otro día a otro lugar. Fue muy lindo haber podido estar ahí, aprovechar los lugares a los que yo personalmente no había tenido el gusto de ir”, comentó Chaves. A diferencia del fútbol, sus palabras demuestran que en el básquet hay mayor coordinación y mejores manejos. Si la distancia se hace difícil es por cuestión de sentimientos, porque todos los humanos los tenemos y vivimos con esa emoción característica que no podemos eludir.

Pensiones de Bahía Blanca: fútbol y sacrificio

Las experiencias de quienes llegaron a nuestra ciudad y de quienes partieron, dan cuenta de que las realidades no son tan disimiles. Se sufre allá, se sufre acá, como también se disfruta. Pero ¿cómo es la vida en las pensiones locales?.

Gonzalo Flores, dirigente y colaborador de Villa Mitre, se puso el proyecto de remodelación de la pensión al hombro y logró 66 mts2 nuevos de superficie este año. No hubiese sido posible sin la ayuda de los hinchas que aportaron en la recolección de materiales. A pocos días de reinaugurarla, los ocho chicos alojados disfrutan de una sala de visitas, una de computación, una habitación nueva y todo el lugar remodelado.

Como explica el dirigente, el objetivo es ofrecer mayor confort a los chicos que vienen, en su mayoría de La Pampa y Río Negro, los cuales viven un tiempo allí y cuando llegan a determinada edad pasan a un departamento o casa. Pese a su esfuerzo, reconoce que hay situaciones que no se pueden evitar: cuando los chicos piensan alejarse. “Tratamos de hablarlo, pero ellos toman la decisión. Son libres de optar por lo que quieren, si se quieren quedar o no. Ya nos ha pasado de chicos que se fueron porque extrañan a la familia, son muy apegados”, dijo Flores.

Por su parte, la entidad aurinegra también creció este último tiempo. Este año cuenta con una pensión para los chicos de las menores de AFA, ubicada en Sixto Laspiur 1374. Viven, desde marzo, nueve chicos provenientes de distintos puntos de la provincia de Buenos Aires y  de Salta. “Yo llegué en las vacaciones de verano, veía que pasaban los días y nadie llegaba. Un día cayó un chico que me dijo que venía a jugar a Olimpo y así empezó”, expresó Mariel Piriz, encargada de la pensión.

Ella es de Santa Cruz y hace cinco años que está en la ciudad. Cuando el club abrió las puertas de la pensión, ella no dudó en aceptar la propuesta de acompañar a los chicos, y en pocos días acordó darle inicio a lo que hoy es una realidad.

Los jóvenes, que habitan el lugar, recordaron los primeros encuentros contra los equipos grandes de Buenos Aires, en los que se hacía muy notoria la diferencia. Los grupos porteños contaban con entrenamientos más intensos, con gimnasios más equipados y más horas de trabajo, aspectos que el club fue copiando, según los chicos. “Nosotros ahora sentimos el cambio físico. Completamos los partidos sin problemas”, apuntó Axel Pedemonte, defensor de la categoría 97.

Más allá de algunas reglas estrictas como la prohibición de las salidas nocturnas, Marcos Martín, otro de los chicos, resaltó la importancia de la pensión: “se armó un lindo grupo. Acá cuando estás bajoneado, te cierran la puerta de la habitación para hablarte y levantarte el ánimo.” Y Mariel agregó: “es importante que convivan y aprendan a estar en grupo para que se haga más fácil el día a día.”

Ante un posible recorte del plantel de menores, la mujer exclamó: “de ellos depende si se quieren quedar. A mí me encantaría porque fueron quienes abrieron este lugar.”

Es innegable el interés y sacrificio característico de nuestra ciudad. Mariel enseña y aprende con jóvenes de diferentes lugares, edades y caminos. “Cada chico es una historia”, sentenció la mujer que vive con y para ellos. Historia que quiere compartir…

Ampliar información en este vídeo: Jugador de Olimpo cuenta la vida en la pensión.

NOTA COMPLEMENTARIA

La ciudad opina

Conociendo las opiniones de jugadores de diferentes disciplinas, dirigentes y responsables de las pensiones locales; nos dirigimos a los ciudadanos de Bahía Blanca, parte fundamental de la sociedad, para comprender diferentes realidades.

Estos fueron los resultados más importantes que arrojaron las encuestas:

  • ¿Dejaría que su hijo siendo menor se vaya a Capital Federal a formar parte de las inferiores de algún equipo si tiene futuro deportivo? El 69.23% contestó de manera positiva, y el 30.77% en contra.
  • ¿Cree que es necesario el traslado para que el joven crezca en su disciplina? El 61.53% respondió que sí, y el 38.47% que no.

Los encuestados fueron:

-61.54 % mujeres

-38.46% hombres

Y comprendió las siguientes edades:

-15.39 % entre 25 y 35 años

-38.46% entre 36 y 45 años

-46.15% de 46 años en adelante.

Los datos dan muestra de una gran aceptación del deporte por parte de los padres como una parte constitutiva de la vida de sus chicos. Prefieren apoyarlos en sus gustos personales y apostar por lo que creen que será su futuro, pese al dolor que cada partida y separación geográfica genera.

Cuando se habla de hijos, muchos creen que las madres son las más propensas a querer retenerlos, sin embargo las encuestas revelan otra información. Pues el 75% está conforme con que el chico cambie el lugar de residencia si lo llaman de un club grande; mientras que los hombres mostraron más resistencia y sólo un 60% se mostró a favor.

Es que este género no piensa que el club condicione la capacidad y no ve necesario tener que irse de tan pequeño para llegar a la Primera o a un lugar reconocido. Parten de la base de que si un chico es un buen futbolista llegará lejos más allá de la institución a la que pertenezca. Por eso el 60% de los hombres no consideró que sea vital irse a Capital Federal para cumplir el sueño de todo futbolista.

Por su parte, las mujeres tuvieron opiniones divididas: la mitad se mostró a favor de la migración y la otra mitad no.

Conclusión grupal:

El deporte es una práctica muy importante para la sociedad actual. Cumple un papel fundamental en el proceso de socialización y le abre las puertas a miles de chicos que carecen de contención. Sin embargo, su función ha cambiado en estos últimos años, a tal punto de que menores de edad firman contratos con sumas insólitas por sus capacidades deportivas. Nos preguntamos ¿hasta dónde vamos a llegar?.

Se queman etapas, los chicos sufren lejos de sus padres y amigos, y algunos abandonan el estudio.

Nadie dice que esté mal aprovechar los dones recibidos para crecer y el día de mañana vivir, pero no por ello hay que olvidar que los niños tienen derecho a ser niños, y que no hay que confundir deseos de los padres (reflejados en las encuestas) con sueños de los chicos.

El trabajo muestra que todos los entrevistados ponen como principal barrera el tema de la distancia y el dolor por los afectos que se alejan. Sin embargo, resisten para ser alguien, para llegar a la Primera o al club soñado.

Consideramos que a determinada edad se hacen necesarios los sacrificios, cualquier labor los exige, por eso comprendemos la decisión actual de Franco Franzino, que ya maduro, observa la realidad desde otro ángulo.

Por otra parte, destacamos el crecimiento de los clubes de nuestra localidad. Tanto Villa Mitre como Olimpo, han mejorado el espacio para quienes llegan a sus instituciones otorgando jerarquía a nuestro deporte. Saber que pese a las categorías que hoy ocupan trabajan a la par de los elencos de Primera, es algo sumamente positivo que muchos bahienses ignoran.

Es por eso, y como pensábamos al inicio de este relato, que hay que extinguir los mitos y todos los dichos negativos que no aportan a la cuestión. Muchos creen que es sólo una pelota, una diversión y hasta algunos catalogan al deporte como un sin sentido. Sin embargo, hay que valorarlo con la dimensión que merece, como esa práctica inigualable producto del esfuerzo conjunto.

Una cosa es proteger a los chicos de la “profesionalización” que nada tiene que ver con el origen del deporte y su faceta lúdica, y otra muy distinta es desmerecer su función social.

Es necesario establecer los aspectos negativos y positivos, sin anular la relevancia que el deporte tiene. Después de todo, por algo la mayoría de los jugadores resignan tantas cosas por él…

Notas de opinión:

Mariana Valdebenito:

“Hay que respetar posiciones”

 

El tema de los jugadores que deciden migrar a otros clubes siendo menores o no, lo que implica que el joven salga de su núcleo familiar para enfrentar  un futuro que quizás sea más prometedor, no es fácil. Para ello debe dejar de tener un vínculo fluido con lo más importante que es la familia.

En la encuesta realizada pudimos ver que la mayoría, en el caso de que su hijo siendo menor tuviese la posibilidad de irse lo dejarían, y uno puede sacar muchas conclusiones de esa situación. La que principalmente se ve es que los padres buscan, hablando mal y pronto, “salvarse” con el hijo ya que el jugador de fútbol que triunfa obtiene mucho dinero. Las opiniones acerca de esta cuestión son muchas pero oyendo las respuestas de las personas llegue a la conclusión que cada uno, respondiendo  por sí o por no, dio sus argumentos convencido de lo que decía, por ende todas las posiciones son válidas y respetables.

Clara Pesatti:

“Se requiere apoyo”

Con respecto a lo investigado, el punto de vista de los protagonistas, y lo que se habló en el grupo de trabajo, llegue a la conclusión de que no todo es lo que parece.

Partiendo de que las oportunidades de irse a otro lugar no las tienen todos, quienes las obtienen deben hacer un gran esfuerzo para aceptarlas, y quienes las aceptan no siempre “sobreviven” a los cambios que suceden dentro de sus vidas.

Siguiendo por el hecho de que irse a una ciudad más grande con clubes más sobresalientes, no significa que la vida vaya a ser mejor, que van a ser bien recibidos y que van a tener el apoyo que necesitan.

Lo que sí queda en claro es que estas oportunidades cuando llegan no deben perderse, por más que no sea lo esperado, es una gran experiencia de vida, que va a marcarlos, no es algo que no da todos los días.

Lo que sí creo es que la gente que se “anima” a pasar por esta situación, merece más apoyo de la gente, ya sea su familia, el club mismo, la sociedad y sus compañeros; entre los cuales se encuentran el resto de los jugadores, cuerpo técnico, hinchas, y directivos del club que los tienen como anfitriones.

Belén Uriarte:

“Eliminemos creencias”

 

Todo cambio genera complejidades. Por más que existan ciertos prejuicios entorno a la realidad deportiva y se crea que la misma es sumamente placentera, sabemos que en parte no es así. El deportista al igual que cualquier ser humano siente, sufre y disfruta. Encuentra la felicidad por momentos, pero también enfrenta la adversidad.

Y nada es tan ideal como muchos especulan. Vivir en una pensión o en un departamento en nuestra ciudad o hacerlo en Capital Federal por una razón deportiva, resulta igual de dificultoso. Tal vez allá existan mayores comodidades y un plantel médico y técnico más numeroso, pero eso no suprime la cuestión afectiva. Tener la familia y los amigos lejos, no lo reemplaza cualquier emblemática institución. El jugador en esa situación se siente presionado por ambos lados: siente ganas de regresar con los suyos pero también de continuar en la institución y cumplir su sueño de llegar a la Primera.

Destaco también que nuestra ciudad ha crecido notablemente respecto al alojamiento de jugadores, con el sacrificio de sus dirigentes y socios. Por este motivo ya no son tan grandes las diferencias entre las entidades del interior y de Capital. Es más cuestión de nombres que otra cosa, pues el mismo Franzino nos contaba la inseguridad que él vivió en Lanús.

Fue interesante abordar la cuestión para tapar ciertos mitos o creencias tales como “si no te vas a Buenos Aires no sos nadie”, “en Bahía no podés crecer” o “los deportistas no hacen nada, no saben lo que es el sacrificio”.

Diría que antes de juzgar es mejor calzarse los zapatos del otro y analizar la situación. Pero lamentablemente nadie se anima a hacerlo, es más cómoda la crítica facilista y sin argumentos. Creo que esto tendría que llevarnos a reflexionar, sacudirnos de nuestro lugar y empezar a vivir cada día de una forma un poquito más humana. Y no sólo al momento de hablar del deporte, porque esta cuestión es tan sólo un retacito de nuestra vida.

 

Federico Devincenzi:

“Cuesta separarse de los afectos”

 

El irse lejos de la ciudad de uno, se torna muy complicado porque influyen un montón de cosas que tenés que hacer y que quizás no estás tan preparado. El partir hacia otra ciudad completamente solo, le inyecta a uno una serie amplia de responsabilidades con las que tendrá que convivir. Es una decisión difícil de tomar porque significa estar lejos de todas las cosas que te gustan y tenés: la familia, los amigos, los lugares que visitas a diario, etcétera.

He vivido en carne propia al venir a Bahía Blanca a estudiar siendo ciudadano de Puerto Madryn, que se encuentra a 700 kilómetros. Y estás lejos de todo, pero esto no viene al caso.

De lo que sí tenemos que hablar es de los chicos deportistas que salen de Bahía con el fin de mejorar y llegar lo más alto posible, con el objetivo de triunfar y poder vivir de lo que les gusta y que a la misma vez es lo que mejor saben hacer. Como decíamos es muy complicado tomar esta decisión pero sabemos que  la mayoría de las oportunidades que se les presentan a las jóvenes promesas o buenos jugadores son para progresar y medir si pueden con la exigencia que posee una categoría superior.

Por lo general, cada vez que un chico se va de su ciudad, ya sea por un tiempo corto o largo, las experiencias son buenas, es decir, el trato que reciben por parte de las instituciones que se lo llevan siempre es de lo mejor. Siempre cumplen con lo que dicen, nunca te maltratan, en todas las ocasiones tratan de proteger al deportista y le brindan todo el apoyo. Sin ir más lejos y solo para dar un ejemplo, la experiencia que tuvo Matías Chaves en Alma Juniors según palabras de él fue una de las mejores que le ha tocado vivir. El “Colo”, estuvo 4 meses lejos de todo lo que a él le gusta con el fin de probarse en un nivel superior y pudo ver que puede jugar. Pero le costó estar separado de sus afectos, a mil kilómetros, y se le volvió muy cuesta arriba todo.

Este tipo de cosas, deja una cara totalmente positiva sobre los bahienses que se van a otras ciudad para progresar.

José Larralde:

“Una vida muy diferente”

 

Fue un lindo desafío detenerse en la vida que llevan los chicos que pasan años de esfuerzo para llegar a lograr un objetivo. Que después de alcanzarlo, llega la parte más difícil que es la de mantenerse en esa meta. No perderse ni desviarse del camino. Aún más difícil, si hay que dejar a los amigos, la familia y “el” lugar desde tan chico, siguiendo un régimen distinto a lo que acostumbra cualquier chico de esa edad.

Hablar y escuchar a esos que dejaron el pueblo por una pensión con gente desconocida fue lo más productivo de este trabajo, personalmente. Se pueden escribir líneas, párrafos y varias hojas, describiendo esa original manera de vivir. Pero enfrentarse a esas historias creo que es lo mejor, porque quién sabe si el día de mañana uno de los chicos con los que me senté, estarán cumpliendo el sueño de jugar y vivir del fútbol.

Yo, como mis compañeros de grupo, seguro nos quedamos con palabras importantes de lo que cada uno entrevistó. Como fanático del deporte y del fútbol, sinceramente pasé dos horas interesantes, claro porque de chico soñaba con estar en el lugar que hoy ocupan los de la pensión de Olimpo. Y llegar un día a vivir del fútbol, que como futbolista no se me dio.

Creo que por eso disfruté hacer este trabajo y visitar la nueva pensión de la institución más grande de la ciudad. Fue productivo sentarse con gente que vive la vida totalmente diferente a la que se acostumbra.

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