Un accidente en el puerto de White y vuela Bahía Blanca

Pino Solanas estuvo en el programa de Alejandro Fantino, “Animales sueltos”, y no se privó de ningún tema. Abordó la cuestión YPF, la expropiación, la minería y el abastecimiento de gas, e hizo referencia a nuestra localidad.

 Fernando Solanas, diputado nacional del movimiento Proyecto  Sur,  reflexionó acerca de cuestiones que trascienden la mera esfera económica. Lo hizo en el canal América ante un reconocido profesional. Mostró su discrepancia con la actual conducción nacional y advirtió a los argentinos de ciertas medidas gubernamentales.

Uno de los temas tratados fue la importación de gas natural licuado desde Bolivia y otras regiones como Qatar. El director de cine explicó que el producto se condensa para poder transportarlo en estado líquido en los barcos de carga, lo que equivale al gas 600 veces comprimido.  Estos números alertan y son de una peligrosidad absoluta. Teniendo en cuenta el ingreso a nuestra ciudad por el puerto de Ingeniero White, y su cercanía con el polo petroquímico, no es descabellado pensar en una tragedia.”Tiene el valor de varias bombas atómicas”, expresó el entrevistado. A propósito de esto, ya trabajan allí como en Paraná de las Palmas, la otra zona de ingreso, organizaciones ambientalistas que buscan la prohibición de la entrada de esta sustancia.

Existen otras partes del mundo que lo utilizan. Es el caso de Estados Unidos y Europa, aunque en otras condiciones. Ellos efectúan la operación a varios kilómetros de la costa salvaguardando a la población y a las tierras contiguas. Solanas también disparó contra el ministro de Planificación, Julio De Vido, ironizando su despreocupación por la importación del gas. Aludiendo a Bahía Blanca y a la zona santafesina mostró el porqué de su oposición a la cuestión. Va más allá de las diferencias políticas. Para él es defender el subsuelo y las napas, de la inmensa contaminación que el proceso engendra.

Siguiendo esta línea ideológica, el diputado habló de “Vaca Muerta”, parte de Neuquén que contiene formaciones rocosas porosas, y mostró su posición. A la alegría de muchos por poder liberar gas y petróleo de aquellas rocas, el estableció un parate y mostró las dificultades. La primera referida a los costos que encierra, y la segunda a la cantidad de agua que demanda por día que, al mezclarse con químicos, genera pequeños terremotos en las zonas donde se efectúa. Además, declaró con preocupación que se terminaría así con las aguas más puras de la Argentina.

Luego dedicó minutos al complicado tema Repsol-YPF-expropiación. “Es una desgracia que lo que uno advirtió sucedió”, dijo para dar comienzo a su análisis. Se mostró satisfecho ante la recuperación de una parte de YPF, aunque aclaró que la ley por sí misma no es solución. Se requiere compromiso y acción. Y agregó que apoya la recuperación pero no el manejo. “Hay que conducir bien la empresa. No podés hacerlo con las mismas personas que apoyaron la privatización o no hicieron nada frente al vaciamiento”, fueron sus palabras.

Su propuesta es más arriesgada. “Es un error que no tengamos una YPF 100% pública. ¿Cómo le comés el 51% a Repsol y no la parte a Squenazi?”, preguntó al periodista. Y luego se respondió él mismo, alegando una complicidad entre el gobierno K y este grupo, que él definió como “los banqueros de Santa Cruz que compraron sin plata”.

Lo cierto es que Repsol se llevó el 90% de las utilidades de nuestra empresa, por eso considera bien el despojo de estas acciones a los españoles, quienes dejaron una deuda de unos 9 millones de dólares y una gran contaminación ecológica.

De esta situación responsabiliza a las políticas de Estado que se mostraron inoperantes ante la salida de petróleo de nuestro país y nunca controlaron el estado de los yacimientos. Sin embargo, ésta no es la única preocupación de “Pino”, sino también la minería. No se opone a esta actividad de enorme utilidad en territorios como San Juan y Catamarca, pero exige conciencia en su empleo. Propone la minería tradicional como solución, por ser más económica y menos contaminante que la megaminería.

Pese a contar nuevamente con el 51% de las acciones de YPF, hay algo que no podremos recuperar como país. El desabastecimiento y la descapitalización es una realidad. “Fue un saqueo consentido”, dijo Fernando acerca de aquel proceso de privatización iniciado en los 90’. “Algo que salía dos dólares, ahora lo tenemos a 12 o 16 dólares”, enfatizó al mencionar el tarifazo de gas. Y la reflexión de la figura política generó aún más indignación en el entrevistador cuando expresó que se construyeron once gasoductos para llegar a países vecinos, pero no fuimos capaces de construir unos metros más para conectar a las poblaciones argentinas más marginadas.

En fin, Solanas repasó un período negro de nuestra historia. No fuimos a una guerra, entregamos nuestros recursos por un negocio poco rentable. Y ahora solo resta hacer frente a las consecuencias que él mismo enumeró: vaciamiento de nuestras reservas ante la no inversión y la ausencia de control público, aumento de nuestros costos para acceder a productos como el gas y el petróleo; y lo peor, el riesgo de nuestra salud al estar expuestos a procesos de una salvaje contaminación.

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